jueves, 10 de mayo de 2007



1 comentario:

Turca dijo...

Santiago muestra a la perfeccíón su lucha entre el deber y el deseo.Deseo como un tender hacia,como impulso vital que lleva.

Es como Pinocho, que cuando "miente" porque desea, le crece la nariz. La nariz de las naturalizaciones sociales.
¿qué lugar más evidente de llevar lo que "no se debe"? En tu propio rostro.